lunes, 7 de julio de 2008

Lucha personal contra el cambio climático

El cambio climático no es un problema que tenga que ver exclusivamente con chimeneas industriales y glaciares en fusión. Es también un asunto que nos concierne a todos individualmente. [...] Mi esposa y yo lo descubrimos el verano pasado, cuando iniciamos una "dieta" familiar de reducción de carbono. Durante en mes de julio seguimos la pista a nuestras emisiones de dióxido de carbono (CO2) como si estuviéramos contando calorías para perder peso. Casi un tercio de los 6000 millones de toneladas de CO2 que Estados Unidos emite cada año a la atmósfera proceden del uso de particulares, así que quisimos comprobar lo difícil que podía ser reducir nuestra parte. Los resultados fueron muy reveladores... pero en un sentido del todo inesperado.

Una familia media estadounidense contribuye con una emisión a la atmósfera de más de 22 toneladas de CO2 anuales, 9 veces más per cápita que en Botswana y 19 veces más que en la India. Como casi la mitad de esa cantidad de CO2 procede de los hogares y la otra mitad de los vehículos, mi esposo y yo decidimos centrarnos en estos dos aspectos clave del sueño americano. Lo primero que hicimos fue encargar una revisión energética profesional de nuestra casa [...] escaneó las paredes con una cámara de infrarrojos en busca de brechas ocultas en el sistema de aislamiento térmico. Colocó un potente ventilador en la puerta principal para recoger el aire que se filtraba por cualquier rendija: marcos de ventanas, chimenea, luces empotradas en el techo y entradas de cañerías. Examinó la caldera de gas natural e inspeccionó todas las instalaciones y los electrodomésticos. Y concluyó que, en general, estaba en bastante buena forma.[...]
Una de las cosas obvias en que se podía economizar era con el aire acondicionado, que puede suponer hasta el 11% del gasto energético de un hogar. Para hacer la vida tolerable en julio, con temperaturas que superan los 32ºC, instalamos un gran ventilador en el techo del dormitorio. Los ventiladores de consumo más eficiente gastan un 98% de energía menos que un sistema de aire acondicionado central. Conseguimos mantener el termostato en 26ºC, reducir la emisión de CO2 3,5 kilos en una noche y dormir plácidamente. El siguiente problema energético que abordamos fue el del calentador del agua, que puede suponer otro 11% más del consumo energético de un hogar. El nuestro, al ser de gas natural, es mucho más eficiente energéticamente que el calentador eléctrico, pero quería comprobar si podíamos reducir la factura del gas, por lo que bajé el termostato del calentador de "caliente" a cerca de "templado" (unos 50ºC). El agua de la ducha sigue saliendo caliente, y los platos siguen saliendo limpios del lavavajillas.
Las luces pueden consumir el 10% de la electricidad que gastamos. Ya había sustituido la mayoría de las bombillas de incandescencia por lámparas fluorescentes compactas, que utilizan un 75% menos de potencia eléctrica y duran 10 veces más. [...]

Como muchos de los que nos apuntamos a la "dieta", contamos con la ayuda de un instructor personal. En nuestro caso fue Jennifer Thorne Amann, coautora del libro "Consumer Guide to Home Energy Savings", sobre ahorro energético en el hogar. [...] Jennifer detectó una fuga de energía sorprendentemente grande que yo no veía a pesar de tenerla delante de los ojos, disimulada por la rapidez con que se habían ido multiplicando nuestros aparatos electrónicos caseros [...] todas esa máquinas no dejan de succionar energía aun cuando están apagados. [...] los equipos electrónicos en modo de espera (standby) "vampirizan" entre el 5 y un 8% de la electricidad doméstica de Estados Unidos. Desenchufé los cargadores de las tomas de la pared y enchufé los aparatos electrónicos en una base múltiple para poder desenchufarlo todo con facilidad.
Además de atajar las emisiones de CO2 en casa, mi esposa y yo nos propusimos cambiar nuestros hábitos de ir en coche. Cada libro de gasolina añade más de 2,2 kilos de CO2 a la atmósfera, así que dejamos los coches en el garaje el mayor tiempo posible.[...] Aun así hicimos más kilómetros de lo esperado, unos 1300 aquel mes, lo que suponía una emisión de 340 kilos de CO2, menos de la mitad de una familia medio de Estados Unidos, pero más de lo que nos permitía nuestra dieta de reducción de carbono.

Sin embargo, esa cantidad resultó ser una bagatela (y ésta fue la mayor sorpresa de nuestro experimento) en comparación con el modo en que disparó nuestra emisión de CO2 el viaje que hicimos en avión a Oregón con motivo de la boda de mi sobrina. El vuelo de ida y vuelta de 7500 kilómetros sumó 3400 kilos a nuestros michelines, borrando de un plumazo nuestros cálculos del mes. Para cuando hicimos recuento del mes de julio, no sólo no habíamos ahorrado nada de CO2 con respecto a una familia media estadounidense, sino que habíamos emitido más del doble. En términos dietéticos, el vuelo en avión había sido como zamparse un menú hipercalórico. Pero perderme la boda de mi sobrina era algo impensable, por lo que decidimos compensarlo una vez de vuelta en casa: compramos 50 dólares en bonos de carbono a Native Energy, una de las crecientes compañías y asociaciones sin ánimo de lucro que invierte en energías renovables, como parques eólicos, plantas solares y proyectos de reducción de metano en la ganadería. Nuestros bonos sirvieron para compensar casi cuatro toneladas de Co2, con lo que quedaban cubiertas nuestras emisiones por el viaje de avión.

[...] Y nos sentimos aún mejor cuando llegó el recibo de la luz. Nuestros esfuerzos de contención se habían saldado con un ahorro de 190 dólares con respecto al mes de julio del año anterior, una drástica reducción del 67%.
Desde luego, todavía podíamos hacer mucho más en relación con el ahorro de energía, sobre todo si invirtíamos en un cohce híbrido. O mejor aún, podíamos volver a empezar de cero, [...] construyendo una casa tan neutra desde el punto de vista energético como pueda permitirse. [...] dotada de un aislamento adicional, con ventana de doble cristal y burletes en las puertas y ventanas, una bomba de calor de alta eficiencia energética, paneles solares en el tejado capaces de generar cinco kilovatios de lectricidad y un panel solar independiente para el agua caliente...
Aun con todos los extras, evaluamos los gastos adicionales en menos de 5000 dólares, mientras que calculamos que el ahorro anual será de 1700 dólares, apenas la mitad del coste energético de una casa convencional. [...]
"Ya es algo personal" - Peter Miller (editor de National Geographic)
Cambio climático, edición especial de National Geographic España, junio 2008.

2 comentarios:

Mahou Setun López dijo...

Las ideas están de p.m., bien por el tío Peter. Pero suena a “uyyy como me aburro, no se que hacer con toda la pasta que tengo”. Y la cuñita “Native Energy”, para poder dormir por las noches????.

No se, creo que tiene que ser mas fácil, que traer a tu casa a un tío con un scanner de infrarrojos.

Marla dijo...

yo tiendo a pensar que estas cosas están sobretodo en manos de los gobiernos, leyes más estrictas ayudarían a reducir mucho más las emisiones contaminantes, sobretodo por parte de determinadas industrias.

Es cierto, por otra parte, que algo puede hacer cada individuo por el medio ambiente, pero, por ejemplo, no creo que te tengas que culpar por los 3400 Kg de CO2 que se sumaban a la atmósfera con aquél viaje de avión, porque el avión, aunque tú no subieras en él, iba a hacer el viaje de todas formas. La gente viaja, eso es difícil de impedir. Pienso que se deberían de destinar esa clase de esfuerzos a investigar nuevas fuentes de energía, porque además, imponer un régimen de consumo de energía a cada ciudadano no parece viable, por ahora. Y los memes de la ecología flotan en el ambiente, sí, pero los cambios son lentos, habrá que esperar unos años para que la mentalidad de la gente cambie, por ahora, creo que estamos yendo por buen camino.